Entrades

La habitación de Z

Son muchas las mañanas que al ir hacia el trabajo atravieso los jardines de la España Industrial. Me gusta no repetir itinerarios matutinos, así que intento cada mañana recorrer la distancia entre la estación de tren y el museo en el que trabajo, buscando atajos diversos. Hacia las ocho, con las primeras luces del día, los servicios de limpieza del Ayuntamiento, los operarios de parques y jardines, avisan a indigentes y desheredados que duermen entre los matojos tallados a la inglesa del parque, de que deben recoger el campamento. Una treintena de clochards acopian sus petates, se desperezan se lavan la cara en las fuentes cercanas, limpian cacharros, se peinan. Muy a menudo franqueo esa agitación consentida por el Ayuntamiento preguntándome sobre lo lícito de esta dinámica admitida. ¿Puede una ciudad como Barcelona ver proliferar la vida indigente sin tener nada mejor que ofrecer que el césped de sus jardines? ¿Qué pasará cuando empiecen las lluvias otoñales y las heladas del invierno...

Performance de un pie en reposo

Imatge
El meu cap damunt la taula (Cêret, 1997) Al violinista israelí Itzhak Perlman, que necesitaba muletas para subir al escenario, se le rompió en cierta ocasión una cuerda del violín mientras actuaba. En plena actuación, en el Lincoln Center de New York, el público se preparó para lo que prometía ser una larga interrupción que permitiera al violinista enmendar el incidente. Para sorpresa de todos, Perlman siguió con las cuerdas rotas. Al terminar el concierto recibió una enorme ovación y dijo: “¿Saben? A veces la tarea del artista es averiguar qué puede hacer con lo que queda”. ------------------------------------------------------------------ El meu cap damunt la taula (mi cabeza sobre la mesa) es una fotografía que realicé en 1997, en un viaje de fin de semana a Cêret. Esa foto fue mostrada un año más tarde en la Galería de Arte Espais de Girona. En cierta forma la imagen supuso un punto de inflexión entre una etapa artística cargada de diletancias, y otra etapa en la que el dibujo y la...

Bela Lugosi's dead

“Muchos mueren demasiado tarde, y algunos mueren demasiado pronto. Todavía suena extraña esta doctrina: ¡Muere a tiempo!” (Así habló Zaratustra. Friedrich Nietzsche) Les confieso que me he querido suicidar tres veces. Las dos primeras por amor y la última por mediocridad. Durante la adolescencia me rondó la idea de la muerte poética por culpa de Yukio Mishima. Leí que en japonés mishima significa infierno o demonio y que tal analogía pesó en el escritor hasta en el último suspiro de su atropellada vida. Deduje que algo similar me pasaría si hacía caso de la lectura de mi apellido, al-averno. Debo revelarles que el apellido me ha pesado estos años hasta el extremo de parapetarme reiteradas veces en el uso de pseudónimos: Jaime Climent, Clemente Vázquez, Performance, Ming, atthatmoment, lobo… Pero la primera vez que tanteé de verdad el suicidio ya hacía tiempo que había abandonado las juventudes. Tenía más de 30 años y estaba trabajando en Roma. Fue por amor que me quise matar, o mejor d...

El paisaje nunca vuelve atrás

Dar un primer paso. Iniciar así un proyecto; proponerse una meta breve, un fin, una vida. Desarrollar esa vía durante años. Llevarlo o no a buen término. Un día, abandonarlo todo y volver a empezar. Nuevo proyecto, nuevos fines, una meta. Siguiendo este esquema, a uno le da tiempo a vivir unas diez vidas, calculo. Narrar cada una de las vidas es trazar, entonces, un límite. Simpatizo con esa idea de la narración como límite. Bruce Chatwin creía en el movimiento como acto primordial del hombre. En su primer libro pretendía escribir una especie de historia del nomadismo, pero acabó por salirle una crónica de sus viajes En la Patagonia (1977). Proponerse una meta; un día abandonarlo todo y volver a empezar. Su vida cambió de rumbo tras la publicación de ese libro. Después de años dedicados a la tasación en Sotheby’s, empresa en la que empezó haciendo de conserje y acabó como directivo especialista en pintura impresionista francesa, se decidió a atravesar el mundo con sus viajes literarios...

X Regeneration

Imatge
Al principio fueron los Madelman. Esos hombrecillos articulados dispuestos para la acción. Explorador, buzo, esquimal, bucanero, escalador, minero, enfermera… Los niños y niñas de aquel entonces jugábamos a explorar continentes, bucear simas, conquistar polos, a escalar el Everest de turno, a escarbar grutas en busca de tesoros piratas, a ser médicos en medio de la tercera Guerra Mundial…Era un juguete frágil de apenas 17 cmts de altura. Hombre de acción inspirado en los Mego y los ActionMan americanos, cuyas articulaciones se rompían con facilidad, a pesar de lo cual la aventura siempre seguía. Rotos, pasábamos a ser exploradores mancos, piratas cojos, buzos sin brazos. Quién nos iba a decir que aquella fragilidad sería la pauta que marcaría a toda la generación. Quién nos iba a decir que los Madelman nos enseñarían a seguir, aún cuando las fuerzas fallaran y los fines desaparecieran. Después vinieron las manifestaciones y los gases lacrimógenos de los domingos por la tarde. ¿Qué diab...

Shanghai (2º Crónica China)

El sofoco es asfixiante en esta época del año. Frente a la entrada del jardín Yu-Yuan, se erige Huxinting Chaguan, la famosa casa de té, remanso de paz y frescor, que todas las guías de viaje anuncian. Reconcilias cuerpo y alma sorbiendo varias tazas de té servidas por bella y silenciosa chiquilla. Esta pintoresca casa de los tés se encuentra junto al jardín de Yu-Yuan, en el centro neurálgico del agitadísimo Yuyuan Bazaar. Como en Shanghai no quedan casi vestigios de la edificación tradicional, han decidido darle un aspecto clásico a la arquitectura de este centro comercial hecho barrio. Aleros de teja tradicional, dragones dorados, maderas lacadas en rojo, mezclado con escaparates de neón y fluorescente, hilo musical machacante, espejos, campanillas, y los gritos de los vendedores. Un sin fin de bazares dispuestos a la venta galopante de los más chabacanos bibelots, joyas y jades, antigüedades dudosas, objetos engañabobos y chirimbolitos absurdos. Follonazo arquitectónico y social, “...