“Vivir mucho al aire libre, al sol y al viento, produce, sin duda, cierta dureza de carácter, desarrolla una gruesa callosidad sobre las cualidades más delicadas de nuestra naturaleza (…)”. Henry David Thoreau. Caminar . Encuentro con Oscar Abril Ascaso en la cafetería de la librería Laie. Barcelona, 7 de diciembre. Perdedor adquiere, antes de ver a Oscar, “ La niña verde ” de Herbert Read. A Perdedor se le cruzan lecturas y charlas, Thoreau, Read, Oscar Abril Ascaso. Oscar cuenta sobre la ruptura con las gentes del Festival Sónar . Hace trece años que empezó la colaboración fructífera que ahora se rompe. Ponderables de la crisis o vete tú a saber qué. Oscar está algo asustado. Sigue dirigiendo L'Espai per a les pràctiques performàtiques en la NauEstruch de Sabadell y ha creado una empresa de servicios culturales con otros socios, no le faltan proyectos pero le titubea la nueva etapa. Oscar y Perdedor se respetan con afecto inglés, se comprenden aún en las diferencias, celebran u...
Estuve 15 años hablando con Roser una conversación que siempre quedó interrumpida. El primer día me regaló su poemario y encontramos un mundo afín. Arte, palabra e instante, suburbios y sombras. Hablamos mucho, todos los días hasta que los días nos separaron. Tras años, la charla siguió en una inhóspita ciudad castellana. Coincidimos pocas horas pero hablamos y hablamos. Arte efímero, familia, malquerencias, poesía, trabajo, tejidos. Luego nos volvimos a encontrar y me enseñó las reservas de un museo textil. Acotó métodos de almacenamiento, registro y conservación de vestidos, y tomando café nos prometimos colaboraciones y montones de palabras. Cogimos la costumbre de vernos una o dos veces al año. Roser te escrutaba con la mirada, te desnudaba y te acompañaba hasta la cuerda floja. No nos contábamos mucho en esos encuentros, aunque siempre lo suficiente como para desequilibrarnos. Un día me invitó a hablarles a otros sobre mis métodos y maneras, sobre cómo sostener un arte funambulist...
La mediana edad es el eje central de la especie. Alcanzamos nuestro auge cognitivo. La salud mental se estabiliza. Las relaciones afectivas se reinventan. Creación y destrucción conviven. Los de la mediana edad, dice la sociología, somos difusores de cultura y conocimiento. No hay mamíferos cuya mediana edad se dilate veinte años, como nos pasa a los humanos. Necesitamos cuarentones y cincuentones que auxilien a los jóvenes cachorros. La mediana edad es la culminación de nuestra especie y el inicio del declive. Paseo con una vara de avellanero recién tallada con mi navaja Opinel. Camino por un trilladísimo sendero y, sin embargo, me pierdo en diatribas sobre la mediana edad. La ciudad me reclama. Se inaugura una exposición de una artista amiga; un escritor con el que colaboro me llama para que nos emborrachemos en el Raval; un viejo ausente reaparece en mis días y propone crear una tertulia en el barrio viejo. Diseños, museografías, tertulias, librerías, cafés, edificios amigos, memori...
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