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Moleskine 2011 (Primavera Notes)

Imatge

Echar de menos a la Orca Ulyses

Me molesta que lean mis crónicas en clave personal, como si todo lo que escribiera fuera autobiográfico. Dice por ahí Hanif Kureishi que “escribir no es siempre tanto un reflejo de la experiencia como un sustituto”. A veces uno queda estancado en un recodo del presente. Nada avanza. No hay narración. Entonces le das vueltas al pasado, un lugar amorfo que puedes modelar como plastilina. Y ahí, en ese sitio blando, encuentras. Tiene sus peligros, claro está. Remover el pasado puede traer consecuencias inesperadas al presente. Viejos dolores, pasiones olvidadas, enigmas que pierden todo misterio, venenos que se reactivan. Pero dicen los viejos que ahí, en el pasado, está todo, fragmentado en ciclos que se repiten. Nos enamoramos, convivimos, tenemos hijos, bajamos al portal, salimos a cazar un trabajo, perdemos dinero, extraviamos ilusiones, nos separamos, se muere alguien querido, circula una brisa fresca, volvemos a empezar una y otra vez, hasta que llega el día en el que comprendemos q...

Molino de Oración. (2007)

Molino de Oración. Templo  Yonghegong   o templo de Los Lamas. Beijing, 2007.

Moleskine 2011 (Notes)

Imatge

Los mundos recortables (Quimera nº 329)

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Revista Quimera nº 329. Abril 2011. Especial Niños

Paraules d'amor

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Los funambulistas Roser Amills y Víctor Amela, me invitan a colaborar en un curioso libro que llega en estos días a las librerías. Graficamente impecable, el libro recopila 101 maneras diferentes de ver el amor. http://www.youtube.com/watch?v=lSfsX3G_qwk

Llamadme Perdedor (Performance con P de Perdedor. Último capítulo)

Llamadme Perdedor. Les confieso, esta novela llega a su fin. No he querido desvelarlo antes por vergüenza, por intentar embaucarles, por autoengaño. La literatura performance es mentirosa, se deja llevar por los vientos, no es exactamente literatura. Les confesé que “esto” no tenía ni principio ni desenlace. No me vengan ahora con demandas. Perdedor, ese personaje cuyas peripecias no hacen más que cruzarse con mi vida,  no es capaz de nada más. Hay que saber despedirse, como dicen las leyes no escritas del caminante. * Cuando tenía 26 años Patricia Highsmith escribió un brindis de año nuevo que decía: “Brindo por todos los demonios, por las lujurias, pasiones, avaricias, envidias, amores, odios; extraños deseos, enemigos reales e irreales, por el ejército de recuerdos contra el que lucho: que nunca me den descanso”. Durante tres años, en los dislocados capítulos de esta novela he visitado abismos, siempre con cautela, sin rehuir el dolor. He practicado el periodismo buzo, que es la...