Estaría bien jugar la vida al revés; escribir el final del relato y luego ir hacia él. -------------------------------------------------------------- De alguna manera consumé mis vocaciones: quedé atrapado desde joven por el arte. En plena madurez, sigo, además, trabajando en arte y para el arte. Escribo, dibujo, gestiono montajes y museografías en un enorme Museo que acopia mil años de arte. Pero, ¿volvería a estudiar Bellas Artes? ¿Volvería a los cursos de arquitectura que abandoné a media carrera? No creo. ¿Estudiaría periodismo si pudiera volver hacia atrás? Posiblemente. Me asalta la duda, además, sobre si regresaré un día a la pintura, a una disciplina que abandoné antes incluso de licenciarme. No lo sé. Tocó ser artista marinero, artista del acto, artista en lo cotidiano. Y eso implicó convertirse en documentalista, actor, caminante, fotógrafo, antropófago, escritor, gestor, art-handler, vividor, ilustrador… -Mediocre en poco, brillante en nada- dijo mi padre. Vale papá, lo que ...